La Factoría del Conocimiento:
Un paso para la democratización de la educación
Si bien la preocupación por democratizar la educación ha sido una constante en el desarrollo de cada una de las actividades de la Universidad, no se pueden descuidar aspectos tan importantes como los que tienen que ver con el acceso a la educación: tanto económicos como de cobertura.
En ese sentido, los esfuerzos que se realicen para acortar las distancias de los estudiosos que se encuentran limitados geográficamente, también deben contemplar la posibilidad de brindar acceso a la educación para aquellas personas que por impedimentos legales se encuentran privados de la libertad y no pueden tener acceso a sistemas de educación abiertos.
La Universidad, en el afán por democratizar la educación, debe diseñar lecciones formativas y planes de estudio, de acuerdo al contexto que rodea al estudioso; se trata de estudiar para la vida pero en la vida misma, donde los docentes puedan aplicar diferentes estrategias pedagógicas como el método de casos, por ejemplo, que se refiere a la construcción de secuencias que pueden ser historias reales o ficticias a fin de que los participantes aprendan y reaccionen como si hubieran vivenciado la experiencia. La construcción del caso no necesariamente es dada por el docente, el ejercicio puede iniciarse con la construcción del caso por parte de él o de los estudiosos.
En ese orden de ideas, también se hace necesario que la Universidad retome los medios de comunicación tradicional (radio y televisión) que le permiten abarcar un mercado más amplio; pues se debe tener en cuenta que la comunicación virtual no sólo puede ser pensada desde un computador y el acceso que los estudiosos puedan tener, sino que la Universidad debe brindar los medios necesarios para que el estudioso pueda acceder a cualquier sistema de educación.
La virtualidad no necesariamente debe ser entendida como un aspecto de educación por computadores, sino como un sistema amplio de educación sincrónica y asincrónica, donde de manera conjunta se aprende realizando actividades de construcción de conocimiento, mediante ejercicios de trabajo independiente, aprendizaje cooperativo y/o colaborativo y socialización de conocimiento; donde el estudioso, desde el inicio del proceso, asume su rol de interacción para el desarrollo de las prácticas educativas.
Por tal razón, las propuestas que se presenten como medios o mediaciones deben ser tan atractivas que el estudioso se motive a descubrir el conocimiento; claro está que no se puede olvidar que el docente debe acompañar al estudioso en esta aventura, donde es fundamental la calidad en el tiempo del acompañamiento. Se busca, entonces, que juntos puedan interactuar.
De ahí que el factor de la conectividad, en el caso de comunicación totalmente virtual, es fundamental, claro está que existen otra forma de interacción como la videoconferencia, que puesta en marcha con el modelo de educación virtual permitirá que muchos estudiosos accedan a los programas de la Universidad.
En lo que se refiere al aspecto económico, es evidente que la virtualidad permite ofrecer programas económicos, pero también se debe resaltar que son programas de altísima calidad y que a parte de mediaciones adecuadas a cada una de las necesidades de los estudiosos, se ofrece un acompañamiento permanente que se fundamenta en principios tales como la interacción, la flexibilidad y la autogestión del conocimiento.
La educación a distancia, reforzada con la metodología virtual o en conjunto una con otra, permitirán democratizar la educación y brindar posibilidades de acceso a los programas ofertados, no sólo en el ámbito nacional sino también internacional.
Democratizar la educación debe ser una tarea de todos. Razón por la cual la creación de una comunidad universitaria autosostenible o productiva, donde la matrícula pase a un segundo plano, permitirá romper las barreras sociales y culturales. La Universidad no sólo ha de permitir democratizar el acceso a la educación, sino que además debe buscar que los estudiosos gestionen procesos de investigación y de desarrollo de conocimientos desde sus lugares. En este sentido las factorías del conocimiento se convierten en una alternativa de desarrollo para la comunidad universitaria y en un factor fundamental para la democratización de la educación.
